La histórica fabricante de neumáticos Fate anunció este martes el cierre definitivo de su planta industrial en Virreyes, partido de San Fernando, y el despido de 920 trabajadores, poniendo fin a más de ocho décadas de producción en la Argentina. La decisión se conoció de manera abrupta: los empleados se enteraron del cierre al llegar a la fábrica y encontrarse con un cartel que informaba el cese total de actividades.
Según confirmaron fuentes gremiales, en el interior de la planta permanecen trabajadores y al menos un delegado, mientras se desarrollan conversaciones informales en un clima de fuerte tensión e incertidumbre. El cierre deja paralizada una de las principales plantas del sector y abre un conflicto laboral de alto impacto, tanto por la magnitud de los despidos como por el modo en que fue comunicada la medida.
Pasadas las 13, el Gobierno Nacional, a través de la Secretaría de Trabajo, a cargo de Julio Cordero, dictó la conciliación obligatoria por 15 días para la resolución del conflicto.
El dictamen destaca que la empresa había anunciado días antes la decisión de cesar toda actividad en la planta de San Fernando y notificó a los empleados junto con el compromiso de pago de indemnizaciones legales. Debido al paro de operaciones y la conflictividad latente, la compañía reforzó la seguridad privada para evitar daños o intrusiones, anticipando que podían surgir enfrentamientos tanto con despedidos como con el gremio.
En ese sentido, el sindicalista Alejandro Crespo aseguró: “Los trabajadores que somos parte de la fábrica estamos esperando que nos den una tarea. No hemos tenido contacto con una orden de desalojo que hayamos podido visibilizar. Sí han indicado de la policía si nos podíamos retirar”.

