El corolario de la nueva y categórica derrota que sufrió hoy el oficialismo en la Cámara de Diputados, donde no pudo blindar los vetos presidenciales a las leyes sobre emergencia pediátrica y financiamiento universitario, se explica, en buena parte, porque gobernadores otrora fines y legisladores que acompañaron los proyectos libertarios esta vez le dieron la espalda al Gobierno.
La paliza fue implacable en la votación para insistir en la ley de emergencia en la salud pediátrica, surgida al calor de la crisis del Hospital Garrahan: 181 votos a favor, 60 en contra y una abstención. La oposición necesitaba los dos tercios para rechazar el voto y superó con creces el número. También fue contundente la votación a favor de la ley de financiamiento universitario, la que se presentaba más difícil para los opositores: 174 votos fueron positivos, 67 negativos y 2 se abstuvieron.
El intento de los principales funcionarios de la Casa Rosada de reencauzar el diálogo con los mandatarios provinciales tras la dura derrota en las elecciones bonaerenses, sobre todo con quienes supieron acompañar al oficialismo en el Congreso, no pareció surtir efecto, al menos en esta sesión de la Cámara de Diputados. Pese a los esfuerzos por disuadir a los más dudosos, incluso con reparto de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) a último momento, los gobernadores no se inmutaron y optaron, esta vez, por apoyar los reclamos de las universidades públicas en sus territorios.
Este golpe se magnifica porque incluso el bloque Pro, aliado a la Casa Rosada, evidenció fisuras y media docena de legisladores amarillos aportaron sus votos a los dos tercios necesarios para rechazar ambos vetos del presidente Javier Milei.
En efecto, en ambas votaciones la bancada amarilla se rompió. Siete diputados de la bancada amarilla se desmarcaron de la línea oficial: Silvia Lospennato, Germana Figueroa Casas, Álvaro González, Héctor Baldassi, Sofía Brambilla y la diputada Ana Clara Romero –quien responde al gobernador Ignacio Torres (Chubut)- rechazaron ambos vetos, mientras que José Núñez respaldó la ley sobre el Hospital Garrahan.
Por su parte, la diputada María Eugenia Vidal se abstuvo en la votación sobre universidades y votó a favor, en rechazo del veto, a la ley sobre emergencia pediátrica.
Ni siquiera los gobernadores que pactaron alianzas electorales en sus provincias cooperaron con el oficialismo. Los diputados de la UCR Pamela Verasay y Lisandro Nieri, leales a Alfredo Cornejo (Mendoza), votaron a favor de la ley de financiamiento universitario y se ausentaron a la hora de pronunciarse sobre la ley de emergencia pediátrica.
Por su parte, el entrerriano Francisco Morchio, diputado que le responde a Rogelio Frigerio (Entre Ríos), se ausentó en ambas votaciones y no ayudó a blindar los vetos.
La insistencia en la ley de financiamiento universitario fue, desde el principio, el desafío más difícil para la oposición. Quienes fueron claves para inclinar la votación a favor de la vigencia de la ley de financiamiento universitario fueron aquellos legisladores que en la primera votación, cuando se aprobó la norma el 6 de agosto pasado, se abstuvieron o bien se ausentaron. La mayoría de ellos, en esta oportunidad, rechazó el veto presidencial.
En efecto, los ocho diputados del bloque de Innovación Federal, que responden a los gobernadores Gustavo Sáenz (Salta); Hugo Passalacqua (Misiones) y Alberto Weretilneck (Río Negro) votaron por la insistencia de la ley; la mayoría de ellos se había ausentado. Fueron fundamentales para torcer la votación, al que la diputada María de los Angeles Moreno quien, junto a Nancy Picón, responde al gobernador Marcelo Orrego (San Juan), considerado un dialoguista.





